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ANGEL LÓPEZ Y GRACIA PONEN RUMBO A CABO NORTE EN SU VIAJE ‘SUPERANDO EL CÁNCER EN MOTO’

Por José Mª Alegre
Son las 7:30 horas de una mañana en la que el sol volverá a reinar y Ángel López y Gracia, su mujer, me reciben amablemente en su casa a escasos minutos de vivir lo que para esta pareja, una de tantas que hay en nuestro país, con hijos, responsabilidades y sueños, pero valiente y decidida como pocas, será un triunfo: subirse a su BMW R 1200 RT para poner rumbo a Cabo Norte en un viaje cuyo nombre situará al lector: ‘Superando el cáncer en moto’. Voy a ser testigo del inicio de un sueño hecho realidad.

Ángel tenía 51 años cuando le diagnosticaron un cáncer de colon con numerosas metástasis (veinte) en estado cuatro (el máximo). El tremendo diagnóstico vino acompañado de otro mucho peor: le auguraban seis meses de vida. Lo que este matrimonio no sabía entonces y ahora, cuatro años después, lo pregona a los cuatro vientos, es que “la moto nos ha dado la vida”.

Pregunta. ¿Ángel, cómo reaccionaste ante la noticia?

Respuesta. “Muy mal. Al principio te quedas aturdido. Es algo que no te esperas. Uno siempre tiene una idea de que hay un final, pero no eres consciente de ello hasta que, de repente, te dicen que te quedan seis meses. En ese momento no sabes ni que pensar, qué tengo que hacer; incluso te planteas por qué a mí, qué habré hecho yo para que me pase esto… Afortunadamente, reaccioné muy rápido, y me cambié de hospital”.

Ángel se fue a otro centro hospitalario, encontrando un ángel de la guarda, sin alas, pero con bata blanca.

R. “Efectivamente, el doctor Enrique Casado Sanz, un profesional impresionante, jefe de Oncología del hospital Infanta Sofía de Madrid, pero también impresionante como persona. Un doctor que trata a todos sus pacientes de forma humana, que se preocupa de ellos, sabe sus situaciones familiares, su estado, como lo sienten, irradiándolo a todo su equipo”.

Ángel, además de ponerse en manos del doctor Casado Sanz, se entregó a otra ‘medicina’: su moto.

R. “Sí. Primero hubo una medicina estupenda que fue la BMW F 800 ST. Estuvo parada en el garaje casi dos años, yo la quería vender, pero mi mujer se empeñó en que no. Me dijo, ‘ahí la tienes, cuando puedas te subes a ella’, y eso me motivó muchísimo. El primer año, el tratamiento fue terrible, perdí 25 kilos, me quedé sin pelo, no me podía mover de un sofá, pero yo tenía la cosa de ¡ahí está mi moto! y me propuse el reto de volver a subirme en ella. Y así fue. Al principio rodaba un poquito, luego un poquito más y después de la segunda operación, que mi estado era ya bastante mejor, decidimos hacer algo grandioso, un desafío importantísimo, porque se había reproducido el cáncer y hacía falta un reto mucho más gordo que se llamaba Cabo Norte”.

Lo curioso es que esta pareja admirable es motera ‘tardía’, descubriendo la moto, en el caso de él, “a los 45 años, porque en mi casa siempre me la habían prohibido y luego te metes en tu ritmo de tu vida, en tu proyecto vital, el matrimonio, hijos, profesión y nunca tuve tiempo de ser motero. A los 45 me planteé el problema del transporte, porque al vivir fuera de Madrid todos los días perdía mucho tiempo y con el ánimo de mi mujer, me decidí por una moto segura y me incliné obviamente por una BMW, la F 800 ST”.

Ahora, el nuevo proyecto vital de este abogado se llamaba Cabo Norte. Para llevarlo a cabo, se compró la BMW R 1200 RT (conservando la F 800 ST), iniciando con ella, y siempre con Gracia, una serie de viajes a concentraciones y eventos moteros por España con el fin de prepararse para el periplo noruego.

P. ¿Por qué la RT?

R. “La RT es la moto rutera por excelencia. Es una moto confortable, fácil de pilotar, a pesar del tamaño que tiene es muy estable, muy equilibrada, muy divertida y lo mismo te vale para darte un paseo tranquilo por la ciudad un domingo, que para hacerte una ruta complicadísima de montaña. El día que la probé, me sorprendió, pues pensé que al pasar de una moto mediana a una grande me iba a costar y fue todo lo contrario, porque es una moto que prácticamente lo hace todo ella. Es una moto fantástica y con una gran capacidad de carga y, además, el copiloto va también muy a gusto”.

El destino de Ángel y Gracia, Cabo Norte, se debe a que “es un poco la meca de los moteros, de los europeos al menos, y había que ir ahí por ser el punto más lejano que hay desde aquí. Por otra parte, Noruega es un país impresionante y a la vuelta nos dedicaremos a recorrerlo tranquilamente”.

El periplo nórdico forma parte del proyecto ‘Superando el cáncer en moto’. “Lo que tratamos de demostrar es que, si tienes un objetivo, si tienes una ilusión, hazlo, y no porque vaya a alargar tu vida, pero seguramente vas a vivir mejor. Y aunque no esté demostrado, el espíritu positivo que te aporta puede traer algunos efectos igualmente positivos”.

P. ¿Qué dice tu oncólogo?

R. “Mi oncólogo está encantado, me sigue en Facebook, está pendiente de nosotros y nos comunicamos por WhatsApp, le parece fantástico que sus pacientes tengan ánimo y tiren ‘p’lante’”.

P. Y tus hijos, dos chicas y un chico veinteañeros los tres, ¿qué opinan?

R. “Pues lo mismo, apoyándonos desde el minuto cero, ya están acostumbrados a nuestras locuras y están encantados de que tengamos empuje, ánimo y nosotros esperamos que ellos sean también así, que cojan la idea”.

P. En la actualidad, ¿cómo está tu cáncer?

R. “Después de todos los tratamientos que me han hecho durante cuatro años, actualmente no sé cómo estoy. Es decir, hasta dentro de unos meses no podemos saber cuál es el resultado del último tratamiento. Cabe la posibilidad incluso de que me hayan limpiado la enfermedad, aunque es muy poco probable, pero existe esa posibilidad que antes no la había”.

P. Después de Cabo Norte, vendrán más viajes, más desafíos, ¿cuál es la finalidad de estos retos?

R. “La finalidad inicial es fijar un reto que me permita tener un motivo para continuar, porque muchas veces, cuando estás sometido a un tratamiento muy agresivo, cuando no sabes si en el próximo diagnóstico te van a decir que se ha acabado, necesitas algo que tire de ti y ese algo lo tienes que elegir tú, tiene que ser algo que a ti te guste, la moto en mi caso. Luego, nos hemos dado cuenta de que es beneficioso y queremos que se entere el mayor número posible de enfermos, que sepan que buscarse un reto, algo que les entusiasme, les puede ser útil y beneficioso. Un motivo para vivir o un motivo por el qué vivir y no ser un superviviente. ¡Mientras estés vivo, vive! Esa es la idea. Y ya estamos pensado en hacer la Ruta 66”.

Ángel es de esas personas que de lo malo saca lo bueno. “Siempre digo que el cáncer es un revulsivo para muchas cosas, porque también tiene cosas positivas. A mí, por ejemplo, me sirvió para darme cuenta de que yo era un mero superviviente. Yo trabajaba, pagaba facturas, era responsable, profesional, etc. A lo mejor vivía quince días al año, en las vacaciones, pero con el pensamiento de a la vuelta hacer no sé cuántas cosas más. Y cuando te dan la noticia te das cuenta de que estás aquí para vivir y que esto tiene una fecha de caducidad que no sabes cuál es y que hay que aprovechar el tiempo”.

Gracia, la mujer de Ángel, es el plural en todas sus respuestas. Van a cumplir 25 años de matrimonio, “pero llevamos juntos desde los 18 años”, dice esta mujer de esbelta figura, sonrisa contagiosa y gesto optimista y acogedor que es pura vitalidad.

P. ¿Cómo vives esta nueva vida desde que Ángel tiene cáncer?

R. “Con la enfermedad la vida dio un cambio enorme. Nosotros éramos muy fiesteros, muy de salir, muy de amigos y de repente me sentí tan encerrada y la moto nos dio una vida tremenda. La moto nos ha dado ilusión, metas a conseguir, ‘cuando salgas de esto vamos a hacer un viaje a tal sitio’, le decía, ‘no puedo’, me contestaba, respondiéndole ‘¡si puedes!’. La verdad es que la moto nos ha dado la vida”.

Gracia, como Ángel, no era motera, es más, “estaba totalmente en contra de las motos, me daban terror. Cuando vi la R 1200 RT en el garaje y la puso en marcha, todo retumbó y le dije, ‘párala, yo no me monto aquí’. Pero un día, pensé, voy a probar, y me llevó a Colmenar y cuando llegamos le grité, ‘¡no pares, sigue!’ Yo fui la que le animé a comprar la RT y al final me hecho más motera que él”, dice Gracia entre risas.

Para Ángel, lo más complicado del viaje es “que tengo que seguir con los tratamientos. Llevo la maleta llena de pastillas, jeringuillas, montones de cosas (ríe, restándole dramatismo a su situación, algo que lleva haciendo durante toda la entrevista de forma natural, sin fingimiento alguno, incluso asegura ser “un tipo con suerte”). Y nunca sabes que efectos te va a producir, quizás sea eso lo más complicado y luego que tenemos que hacer un seguimiento de mi estado, análisis que tengo mandar a mi médico para que evalúe y me indique lo que debo hacer según los resultados. Pero tampoco está mal, porque es lo que te hace seguir manteniendo los pies en el suelo”.

P. Entonces, ante los problemas, la enfermedad, ¡cómprate una moto!

R. “Lo de la moto está fenomenal, pero comprendo que la moto no es lo que a todo el mundo le gusta. Yo creo que lo que hay que buscar es algo que te ilusione, algo que te motive para continuar y para vivir el tiempo que te quede, sea mucho, sea poco, pero disfrutarlo a tope. Yo, afortunadamente, dentro de mi enfermedad, he llegado a un momento en el que puedo montar en moto otra vez y esa ilusión tira de mí y eso es lo importante”.

P. Además de la moto, cuáles han sido tus apoyos.

R. “Mi familia (y lo repite una segunda vez con una convicción que no deja duda), mi mujer sobre todo y mis hijos y también mis amigos. Fíjate que yo creía que pasaba desapercibido por la vida y cuando me diagnosticaron la enfermedad y lo comuniqué, un montón de gente se volcó a ayudarme en muchísimas cosas, incluso en hacer mi trabajo para que yo pudiera cobrar, porque soy autónomo, me quedé impresionado, fue algo maravilloso el descubrir que la gente al final es el principal apoyo”.

Como digo al principio, la pareja está a punto de subirse a su BMW R 1200 RT y cumplir un sueño, superar el cáncer poniendo rumbo a Cabo Norte y ambos están que no se lo creen, la emoción les embarga, y los gestos son alegres pero templados, sobre todo él. A la puerta de su casa está la BMW con las dos maletas y el topcase cargadas. Sólo eso para 45 días de viaje. Ninguna bolsa suplementaria, ni tan siquiera la mochila sobre depósito. Se llevan lo justo, lo que cabe en la RT y nada más, haciendo buena la frase de Fernando Sánchez Dragó, trotamundos confeso: “Para el camino del viajero y el de la vida hay que ir ligero de equipaje”.

Los hijos del matrimonio están presentes, tan pausados y sosegados como sus progenitores. Se abrazan a ellos y ya casi subidos en la BMW, le pregunto a Gracia qué siente después de tanto tiempo de planificar un viaje como este con todas las connotaciones que tiene.

R. “No me lo puedo creer. Estoy encantada. Esta noche no he podido dormir. Estoy emocionada. Es increíble. Te voy a confesar una cosita, no las tenía todas conmigo, yo seguía con Ángel en esta ilusión por apoyarle, pero yo siempre pensaba que no íbamos a llegar al viaje, que no lo podríamos hacer, y él lo está sabiendo igual que tú. Y ahora, el ver que ya estamos en la puerta, a punto de subirnos en la RT, ¡estoy deseando que te vayas!” me espeta soltando una sonora carcajada, para luego añadir “¡es broma!”.

Pero la impaciencia por iniciar el viaje les asalta, porque es el preludio del desafío a la enfermedad de Ángel, el inicio del reto, el de superar el cáncer con esa otra medicina que les ha dado la vida, la moto.

Se suben a la BMW, Ángel la pone en marcha y se alejan saludando a sus hijos y también al arriba firmante. ¡Feliz viaje, riders! ¡Qué os vaya bien! ¡Nos vemos a la vuelta!

Síguelos en superandoelcancerenmoto.blog

5 Respuestas para “ANGEL LÓPEZ Y GRACIA PONEN RUMBO A CABO NORTE EN SU VIAJE ‘SUPERANDO EL CÁNCER EN MOTO’”

  • juan carlos virgili dice:

    Os deseo lo mejor, disfrutar, vivir, Noruega es un País maravilloso y esta vuestra maravillosa aventura lo será igual. Gas, Cerebro y mucha fuerza (que ya la lleváis) feliz viaje y mejor vida Buena Gente !!!

  • José Escobar Delicado dice:

    Animo valientes. Os envío el enlace del viaje a Cabo Norte que hicimos mi pobre hijo Jose Luis y yo en 2010. Por lo que os pueda servir. Fuerza y valor. Lo vais a pasar de fábula, no es un viaje más, “es el viaje”. Abrazos riders.

  • DOMINGO LOPEZ PARRA dice:

    Ángel, Gracia, no os detengáis en vuestro empeño. Sin un compromiso no hay vida y en tu caso ,Ángel, aún más. Quien esto os dice también está en vías de salir de un cancer colo-rectal y quien esto os escribe también tuvo en la moto su motivo para vencerse a sí mismo y con ello, de paso, vencer a la enfermedad.
    Estando en estas circunstancias he sufrido un ataque de epilepsia y la primera consecuencia no médica es que NO puedo conducir!!!!, y por lo que he ido viendo, en el mejor de los casos, tomará un tiempo volver. Me dicen que busque otras aficciones, pero yo siempre respondo lo mismo, que puedo hacer mil cosas pero no con pasión.
    En fin que cada día bajo al garaje a quitarle el polvo e inflar las ruedas periódicamente a mi R nine T que como el arpa de la poesía de Becker en salón y en ángulo oscuro, no olvidada, hay una NineT….
    Mucha fuerza y adelante. No dudes nunca que esta pelea la ganas.
    Un abrazo.

  • Margus dice:

    8 ❤️❤️❤️8

  • Rafael dice:

    S ui N duda alguna es el viaje de mis sueños,no se di lo realizaré algún día pero me pareces un una persona muy valiente,en hora buena y me encantaría conocer los detalles de vuestra aventura ,un abrazo fuerte

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