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LA RUTA DEL JABALÍ

Por Eduard López Arcos
Desde hace tres temporadas paso unos meses en el sur de Galicia, en la provincia de Ourense. La primera vez que rodé por esas tierras lo hice con la Zebra Roja, mi ex moto, una magnífica BMW R 1200 GS Adventure de 2007, con la que hice unos 190.000 Km y recorrí el oeste de África, de norte a sur, y parte de Europa.

Galicia es un paraíso para la moto de carretera, y también para la de campo. Los paisajes son increíbles, tanto los que rodean el asfalto como la tierra. Entonces, ¿cuál es la moto ideal para este entorno? La respuesta es demasiado fácil, ¿sí? Efectivamente, una moto trail es el tipo de montura perfecta para rodar por esta maravillosa parte de nuestro planeta. Lo pude constatar con mi querida Zebra Roja, y ahora lo vuelvo a hacer con la que es mi nueva montura desde hace ya casi dos años: ‘Tormenta’, una estupenda BMW F 800 GS preparada por Twalcom en Italia y en el desierto del Sahara.

He de decir que con Tormenta lo estoy pasando en grande, aquí en Galicia. Seguramente porque ahora ya conozco más sitios interesantes y también porque la relación entre ella y yo se ha estrechado mucho, sobre todo desde nuestra participación en el primer Dakar Series en África.

Ahora, en verano, no se puede rodar fuera de carretera. El riesgo de incendio es elevadísimo. Pero esto no representa un problema para los que tenemos una trail y nos gusta disfrutar también en asfalto, aunque prefiramos lo marrón. Las carreteras de por aquí son realmente divertidas. En algunas zonas no vamos a encontrar ni una sola curva bien peraltada. Acostumbran a tener algo de gravilla, baches y algún que otro agujero. Hay que poner los sentidos al máximo para percibir el entorno que nos rodea, sin dejarnos nada, porque, además de lo que he nombrado, también deberemos tener cuidado con los tractores, las vacas, las personas que caminan por el borde de la carretera, perros, y jabalíes, dependiendo de la hora.

El tráfico en alguna de estas carreteras es prácticamente nulo. Pero ¡ojo! La gente de por aquí está tan acostumbrada a pasearse por estas vías sin encontrarse apenas a nadie, que a veces te encuentras a algún despistado invadiendo tu carril, como si condujeran a la inglesa.

Mañana saldremos algunos amigos a hacer una ruta preciosa. La Ruta del Jabalí. Ellos ya se la conocen, porque son de por aquí, pero a mí no se me pasa el alucine por tanta belleza, la diversión y la alegría que me proporcionan. Juanín, que además de buen motorista también tiene el morro fino, nos llevará a un restaurante que cocinan el jabalí con castañas. Toda una delicia que forma parte de la gastronomía de esta parte de la provincia. Curiosamente, fueron los romanos los que introdujeron las castañas. Supongo que, durante su conquista, se pusieron muy contentos al encontrarse con tanto jabalí rondando por aquí.

Mañana es posible que llueva, pero estoy seguro de que el sol se dejará ver, aunque sea a ratos. Será un día de curvas y amigos. Espero que el único jabalí que encontremos sea el que nos pongan en la mesa del restaurante, acompañado por deliciosas castañas.

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