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¡NO VIAJÉIS EN MOTO!

Por Carlos Permuy
¡Ni se os ocurra! ¡No os atreváis a hacer un largo viaje en moto! Las consecuencias son fatales, os lo advierto. Cada vez que vayáis a la playa la arena os recordará las dunas del Sahara o las planicies de Mongolia. Cuando vayáis de excursión a la montaña no podréis quitaros de la cabeza los Alpes o las montañas de Kirgistán. Estaréis en casa sin hacer nada en especial y, de repente, vuestra mente viajará a sitios recónditos que una vez visitasteis con la esperanza de volver a ellos algún día.

Y eso sin contar con las redes sociales porque hay una en especial que no deja de recordarte eso de “Hoy hace un año estabas en Rusia” o en Ucrania, o en Francia, o… da igual donde, la cuestión es que de golpe y porrazo afloran de nuevo todos esos recuerdos porque esa publicación la creaste y compartiste tú, esas fotos las tomaste y editaste tú y esos vídeos los grabaste y publicaste tú, todo ello hace un año. ¡Maldita red social!

Y no nos olvidemos de los foros porque rara es la semana en la que alguien no te escribe para decirte “Estuviste en tal país, ¿no? Es que me voy el mes que viene, ¿qué consejos me das?”. ¿Que qué consejos he de darte? Pues te lo voy a decir clarito, lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa porque lo de menos es el viaje. ¡lo que te hará sufrir de verdad es la vuelta!

Si existe una droga cuya adicción es incurable es, precisamente, esta. Empieza cuando decides un destino, sea el que sea, y empiezas a preparar el viaje con más o menos antelación en relación a la dificultad y distancia del mismo. No te das cuenta y te va atrapando, liberando endorfinas en tu cerebro cuando piensas “Veré o haré tal cosa cuando llegue aquí o allá”, “Pasaré por esta zona porque hay que ver esta o aquella cosa interesante” o, simplemente, haces la lista de pertrechos que te vas a llevar.

Y no, no estoy hablando sólo de los viajes tipo aventura a los confines del mundo. También meto en el saco los que hacemos por nuestra piel de toro como cruzar los Pirineos o cualquier otra de nuestras cadenas montañosas repletas de curvas y buen comer, o los viajes a cualquier punto de Europa como los Alpes, Cabo Norte, la Selva Negra y tantos otros lugares

Al regresar te sientes lleno, satisfecho, pero al mes te empiezan a asaltar todo tipo de recuerdos y, de nuevo, esos recuerdos se convierten en inquietudes. Al principio no les haces mucho caso, sobre todo si tu viaje ha sido de aventura y piensas “He hecho lo que siempre quería hacer y ya está, será difícil conseguir el tiempo y dinero para otro de igual duración y distancia”. Pero después, un día, te tropiezas con una foto o un vídeo (¡maldito internet!) y la droga empieza a hacer su efecto de nuevo y piensas “Vaya, estaría bien poder viajar hasta aquí con la moto” y tu cerebro empieza a maquinar cómo conseguir el tiempo para ello y a trazar planes, aunque tú no quieras. Al final, te acabas liando y vuelta a empezar con el círculo vicioso.

Por ello, como ya os he dicho ¡no viajéis en moto! A mí me está costando mucho resistirme a la adicción y mi cabeza ya ha empezado a volar de nuevo, esta vez al hemisferio sur. Intentaré resistirme, pero va a ser muy difícil.

Hasta el mes que viene.

2 Respuestas para “¡NO VIAJÉIS EN MOTO!”

  • Victor M. Olmedo Romero dice:

    Amén hermano, en estas cosas siempre alguien tiene mas culpa que el otro.
    Conoces también como yo cual es la cura contra eso…Seguir viajando.

  • Angel Antonio Perez dice:

    Cuando crees sentirte satisfecho y con la saciedad vencida, pronto vuelves a sentir esa necesidad, por más tierra, naturaleza y paisajes……

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