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CLUB BMW TOURING DE ESPAÑA: CRONICA DE LA SALIDA A MARIÑA LUCENSE

Los socios del Club BMW Touring de España recorrieron el norte de Galicia durante los días 27 28 y 29 de mayo en una salida mágica y diferente, tal como suelen ser las cosas en las extraordinarias tierras gallegas.

‘MAXICA POR NATUREZA’

Puede que suene a tópico o a eslogan promocional, pero si algo sabemos de sobra los gallegos es que ’Galicia e Maxia’, forma parte de nuestros orígenes, nuestra cultura y, cómo no, también de nuestra forma de ser.

Esta misteriosa Galicia es la que quisimos mostraros en esta salida oficial del Club BMW Touring de España por tierras gallegas el último fin de semana del pasado mes de mayo. Para ello, lo primero que buscamos fue un buen campamento base. No pudimos encontrar otro mejor que en la antigua y noble villa de Viveiro, con su ría como referente del norte de Galicia. Desde el hotel Thalasso Cantábrico Las Sirenas y sus increíbles terrazas, todos pudimos sentir la paz que transmite el mar cuando se convierte en ría, algo que no deja de ser un camuflaje de su auténtico poder cuando no está domesticado por los efectos de las rías gallegas.

Una vez nos acomodamos en el hotel y disfrutamos de la brisa del mar al despertarnos por la mañana, ya era hora de ponernos manos a la obra y conocer ‘A Maxia das Terras Galegas’. Para ello nada mejor que mostrar los contrastes, las montañas que separan la Galicia interior de las tierras de la Costa. La ruta nos iba a mostrar claramente las diferencias entre ambas, además, hay que decir que al tiempo nos ayudó de forma espectacular, podríamos decir que casi de forma mágica.

Salimos de Viveiro con algo que todos los gallegos conocemos a fondo, una lluvia generosa que difuminaba todo el entorno, acompañándonos durante nuestro ascenso por la carretera que no conducía al interior, hasta As Pontes.

Rutear en moto con lluvia intensa no parece lo más aconsejable, pero he de reconocer que este recorrido no hubiera sido tan interesante sin ella. Ante nosotros teníamos una carretera perfectamente limpia y con buen asfalto, de este modo la lluvia nos hizo de fondo musical que amplificaba los contrastes que pretendíamos mostrar en nuestro recorrido.

Una vez coronada la cima y alcanzado el objetivo de llegar a As Pontes, de nuevo de forma mágica, la lluvia, que nos acompañó persistente en el ascenso, comenzó a atenuarse poco a poco una vez comenzamos el descenso hacia la costa, como una banda sonora que deja paso a los diálogos en una película. Nuestro objetivo era Cedeira donde tendríamos la que sería nuestra primera parada.

Este tramo de descenso se realizó por una carretera más técnica, con mucha curva, de todo tipo y manera, pero siempre bien intencionadas. Como limitador de velocidad, unas vistas increíbles, que aparecían por momentos, cuando el bosque que nos rodeaba por todos los lados nos dejaba libre el horizonte para contemplar lo que nos esperaba allá abajo. Podríamos decir que nos estaba seduciendo, mostrándonos sólo lo justo para que no fuéramos a perder el interés antes de llegar al final, así una y otra vez. Nos mostraba un poco y de nuevo nos dejaba con la miel en los labios, ocultándonos otra vez con altas copas de los árboles la increíble costa a nuestros pies.

Así, me di cuenta de que llevábamos ya más de dos horas subidos en la moto, gran parte de ellas con lluvia incluso intensa, y creo que ninguno de nosotros se había apercibido del tiempo que había pasado. De nuevo ‘A Galicia Máxica’ nos había hecho perder hasta el sentido del tiempo.

Nuestra primera parada para tomar un aperitivo fue en el puerto de Cedeira, que nos iba a servir de preparatorio para introducirnos en lo que nos esperaba a continuación, para lo que sí necesitábamos que luciese el sol, que diese intensidad a lo que íbamos a contemplar y de nuevo el tiempo se aliaba con nosotros mágicamente.

A partir de ahora nos esperaba algo como casi rozar el mar con nuestros sentidos. En el recorrido a partir de ahora nos encontraríamos con la frontera en la que el mar desatado junto con el viento se funde con la tierra firme sin rías que lo tranquilicen. Y así, dejando atrás el apacible puerto de Cedeira a través de una serpenteante carretera, nos encontramos casi de inmediato con San Andrés de Teixido y sus acantilados, los más grandes de Europa.

‘A San Andrés de Teixido vai de morto o que no foi de vivo”, se dice que es la capital del misticismo de la Galicia profunda, donde la tradición y la más pura superstición todavía permanecen vivas. Y la verdad es que así lo parece, recorriendo el pequeño pueblo, que desde arriba parece que se desparrama por el mar, dominado por una capilla del siglo XVI, donde ya en 1162 había un monasterio de la Orden de Malta que hoy ya no existe.

Prueba de esta abundancia de leyendas y mitos que envuelven este lugar mágico fruto de la mezcla de ancestrales ritos paganos mezclados con la fe cristiana, es ‘A Fuente do Santo’, donde los peregrinos echan migas de pan, si estas flotan serán acompañados de por vida de buena suerte y si por el contrario se hunden, entonces es mejor que ya te tires por el acantilado.

A continuación, O Mirador de Herbeira, donde además de las impresionantes vistas del mar rompiendo con los profundos acantilados y el paisaje de las vacas pastando o tumbadas al sol, también tuvimos la ocasión de ver a una de nuestras máquinas mimetizándose con la fauna del entorno, hay que ver la increíble elegancia y suavidad con la que se tumba en la hierba una GS Adventure para ponerse al sol.

Nuestra última parada antes de la comida no podía ser otra que el Faro de Ortegal, donde pudimos ver Os Aguillóns, formaciones geológicas excepcionales en medio del mar, ya que están compuestos por Eclogita, mineral extremadamente duro que no cede ante los envites del oleaje y tampoco se disgrega ni se desgasta, algo realmente increíble y que nos permite verlos sin que les afecte el mar ni el paso del tiempo.

Para la comida la elección volvió ser el mar, pero esta vez una zona donde estuviera perfectamente apaciguado, O Porto de Espasante, donde, rodeados de una playa impresionante, de nuevo pudimos apreciar en el restaurante O Planeta lo mejor del interior y de la costa gallega. Pudimos comernos el mar directamente en forma de Percebes para, a continuación, recordar el interior con una impresionante ‘Ternera Gallega’ preparada al modo de nuestra tierra.

A modo de postre y regalo para nuestros sentidos, acabamos todos sentados en un banco, ‘El Banco de Loiba’, con un sol increíblemente luminoso y contemplando unas vistas difícilmente igualables de los acantilados de la zona. Una fotografía nocturna de este banco está entre las elegidas en la sexta edición del Earth and SkyPhotoContestonDarkSkiesImportance’, un concurso de prestigio que busca los cielos nocturnos más bellos del mundo.(http://www.abc.es/viajar/20150617/abci-banco-loiba-galicia-201506171603.html).

La jornada de la tarde discurrió de forma libre, pudiéndose elegir entre tres alternativas, visitar Estaca de Bares, visita al Museo Etnográfico en Viveiro o disfrutar del fantástico spa del hotel.

Para la noche, a diferencia de la mayoría de las salidas, en esta ocasión amenizamos la cena de con la ‘Final de la Champions’ con el resultado conocido de alegría para los ‘merengues’, que afortunadamente eran mayoría, y tristeza rojiblanca.

Esta contingencia, con la que no contábamos al organizarlo, no desbarató nuestros planes mágicos para la cena y nos lanzamos sin precaución alguna a conocer a fondo una de las costumbres más ‘Máxicas’ que todavía perduran en la Galicia actual que es ‘A Queimada’. Para ello contamos con uno de los pocos maestros que ya quedan en Galicia, un auténtico profesional en ‘Feitizos’ y ‘Meigallos’, quien, con una puesta en escena de película, nos preparó una auténtica ‘Queimada Galega’adornada con todo tipo de ‘Conxuros’ para espantar los malos espíritus. Una vez nos dejó limpios de ‘Meigas’ por dentro y por fuera, nos dedicamos a algo más mundano, el habitual sorteo de regalos entre los asistentes, con el que rematamos.

Pero ‘a Maxia de Galicia’ no acabó ahí, continuando durante el resto de la noche y el posterior baile, pues ya no sólo los gallegos, sino ahora ya todos nos habíamos vuelto ‘Máxicos por Natureza’.

Prueba de ello es que, en esta ocasión, ‘Os Conxuros’ no fueron una simple ilusión. Su resultado fue que todos los asistentes nos llevamos un precioso regalo que expresa a la perfección las dos cosas que dieron origen a esta salida del Club, nuestra pasión por las motos y el espíritu mágico de los orígenes de nuestra tierra expresados a través de los colores y los diseños de la prestigiosa cerámica gallega Sargadelos, la cual traslada siempre a sus diseños el espíritu de Galicia y su historia, y que fabricó expresamente para nosotros este recuerdo.

“Algo que sin duda alguna permitirá no olvidarnos nunca de la magia y la belleza que encierra Galicia”.

Texto: Carlos Suárez

Fotos: Pepe Muñoz

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