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BMW S 1000 XR, OTRA DIMENSIÓN

Por José Mª Alegre
Mc Bauman exclama en el vídeo que acompaña esta prueba, “y ahora qué hago yo con mi ADV?”, evidenciando la tentación que le produce la S 1000 XR, una moto de otra dimensión por ser la del debut de BMW en el segmento Adventurer Sport (maxitrail de asfalto), haciéndolo a lo grande, pues la XR es bella, rápida y muy efectiva.

Mc Bauman, con el que me cito en Burgos para hacerle las 13 Preguntas a…, se presta con su habitual simpatía a grabar la escena del vídeo, cuya frase es totalmente espontanea. Él, propietario de su cuarta R 1200 GS Adventure, calzada con neumáticos mixtos, pues gusta de explorar por caminos de tierra, lo tiene claro. No tanto lo tendrán aquellos que, sin ambiciones camperas, rueden exclusivamente sobre asfalto, ya que la XR es una tentación, una moto realmente atrayente, cómoda en viajes largos, efectiva, sobre todo en curvas, sobresaliendo su parte ciclo, que es sensacional, y muy rápida… sobre asfalto.

Creada con lo mejor de la gama BMW Motorrad

La XR se ha diseñado como un cóctel, tomando lo mejor de los modelos más emblemáticos de la marca alemana para hacer la mejor combinación. Así, de la RT toma su magnífica protección; de la S 1000 R, su agilidad y dinamismo; y de la GS, su optima posición de conducción, elevada y con el tronco ligeramente arqueado, además de la ergonomía, incluso el diseño, pues guarda cierto parecido con la maxitrail.

Y la mezcla de lo mejor de los mundos del fabricante centroeuropeo, o sea, touring, roadster, maxitrail, y, añado, superbike, pues el tetracilíndrico de 160 CV deriva de la R y éste, a su vez, de la RR, ha posibilitado una moto que protege del viento, es ágil y maniobrable, con prestaciones deportivas, compacta y ligera, permitiendo su uso diario.

Despertando admiración

La XR es una máquina que despierta la admiración de propios y extraños y en color rojo y negro, como exhibe la unidad de prueba, se sale. Estéticamente está muy conseguida, con detalles como los deflectores, el puntiagudo frontal, la pantalla, con dos posiciones regulables manualmente (de fácil uso y muy efectiva en marcha) o el esbelto colín, demuestran el gran trabajo que han hecho los ingenieros en su diseño.

Además, como no podía ser de otra forma en BMW, la XR lleva en opción las maletas rígidas y en igual color que la moto, adaptándose a la perfección, no rompiendo la estética del conjunto. Es por eso que el voluminoso escape, de formas octogonales, apenas sube hacia arriba para que no invada el espacio de la maleta derecha, lado donde está ubicado el silencioso, pues de hacerlo limitaría su capacidad.

Pero lo mejor de la XR está por venir. Subido en ella, la posición es muy cómoda, con el manillar ancho y elevado, lo que nos permitirá mover la dirección sin problemas o ‘tirarla’ en las curvas, al facilitar su conducción. El asiento es incluso confortable, las piernas no están excesivamente dobladas, pues los estribos, cubiertos con goma para un mayor confort, no están elevados y se llega al suelo con relativa facilidad. La XR está pensada, sin duda, para hacer muchos kilómetros.

El cuadro lo toma de la R, de la que deriva en su mayoría. Destaca el tacómetro, con fondo blanco, y pantalla digital multifunción que muestra una completa información. Junto a ambos puños, los botones para gestionar los modos de conducción Road y Rain, de serie, al igual que el ABS, y control de tracción ASC. En opción, toda una batería tecnológica como son los modos de conducción Dynamic y Dynamic Pro, que a su vez incorpora el sistema DTC (Dynamic Traction Control) y las suspensiones Dynamic ESA, sistemas todos ellos montados en la unidad de pruebas.

Agilidad y poderío

Esbelta, ágil y compacta (desafiándole la mirada de frente, cuesta creer que tras el efectivo radiador haya un motor de 4 cilindros en medidas tan ajustadas), poner en marcha la XR es sentir la emoción de los 160 CV a 11.000m rpm, cuyo sonido invita a engranar la primera y rodar sin más dilación.

La sensación más inmediata es de agilidad y poderío. La XR es muy manejable y ligera. Su peso, 228 kilos, el más bajo de su categoría, la hacen muy sumisa, obedeciendo al instante en cuanto hay un cambio de dirección o la queremos tumbar para hacer una rotonda, eso antes de salir de la ciudad.

Con chasis de doble viga de aluminio, un lanzamiento de la horquilla telescópica invertida mayor que la de la S 1000 R, suspensiones con algo más de recorrido que su hermana, y basculante de dos brazos, la XR tiene un comportamiento en carretera espectacular. Curveando con ella tienes la sensación de que es ajena a la ley de la gravedad, pues por más que tumbemos, transmite aplomo y seguridad total.

Control total en curvas

En tramos de montaña es cuando más se disfruta de esta Adventurer Sport. En modo de conducción Dynamic, con una respuesta del acelerador más inmediata, y la suspensión Dynamic ESA que hace su trabajo de forma inteligente e inmediato, actuando sobre la horquilla y el amortiguador según la marcha que imprimamos y el estado del asfalto que pisemos, la XR se transforma en una moto deportiva capaz de llevar un ritmo que no muchos podrán seguir, pues con ella se anda muy rápido.

Otra de sus virtudes está en el novedoso y opcional ABS Pro, que dosifica la frenada en plena curva, impidiendo que recupere la verticalidad y manteniendo la inclinación, otro plus más de seguridad en una moto que curvea fantásticamente.

‘Mi moto’ lleva, además, el asistente del cambio, que permite poner marchas sin tocar el embrague y con el gas a fondo, produciendo una sensación racing al roscar y escuchar la entrada de las velocidades sin que bajen las revoluciones del motor, ¡emocionante! También puedes reducir sin tocar la maneta izquierda, pero en este caso hay que desacelerar.

Con un sinfín de opciones que permiten personalizar la moto a tu gusto, la S 1000 XR me ha encantado por su espectacular motor, inacabable, su efectiva y segura frenada y su parte ciclo. Ésta, permite rodar con mucho aplomo en curvas, aumentando la confianza a medida que las abordas, pues el control que se tiene sobre ella en cualquier trazado, cuanto más serpenteante mejor, con única electrónica que aumenta su seguridad activa a cotas que parecía ciencia ficción no hace muchos años, es magnífico.

Pero su concepción polivalente le permite también una conducción tranquila y urbana (de Dynamic, modo que llevo en el párrafo anterior, pasas a Road, obteniendo una respuesta del acelerador menos rápida; y si el asfalto está mojado, conduces en Rain, que reduce en 20 CV la potencia del motor), siendo la compañera ideal para un uso diario.
Por todo ello, por su fuerte personalidad, por el ‘cóctel’ utilizado para su diseño, tomando lo mejor de la gama BMW, haciendo una moto única y, nada más llegar, referencia del segmento en el que debuta, según he leído en alguna revista especializada de motos, la S 1000 XR es otra dimensión. Pruébala y ya me contarás.

Pero su concepción polivalente le permite también una conducción tranquila y urbana (de Dynamic, modo que llevo en el párrafo anterior, pasas a Road, obteniendo una respuesta del acelerador menos rápida; y si el asfalto está mojado, conduces en Rain, que reduce en 20 CV la potencia del motor), siendo la compañera ideal para un uso diario.
Por todo ello, por su fuerte personalidad, por el ‘cóctel’ utilizado para su diseño, tomando lo mejor de la gama BMW, haciendo una moto única y, nada más llegar, referencia del segmento en el que debuta, según he leído en alguna revista especializada de motos, la S 1000 XR es otra dimensión. Pruébala y ya me contarás.

Datos técnicos, opciones y precios: http://www.bmw-motorrad.es/es/es/fascination/S1000XR_Webspecial_/main.html

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