DE PARADA TÉCNICA EN FORT DAUPHIN

Por Charly Sinewan
Un mes más me siento delante del portátil para escribir para esta News. Llevo haciéndolo ya varios años y sería divertido ver en un mapa desde dónde he escrito cada una de ellas.

La última fue, quizá, desde uno de los sitios más peculiares, Ampanihy, una pequeña ciudad camino a Cape Saint Marie, el punto más sur de Madagascar.

Cape Saint Marie era el objetivo final de este tramo de la Vuelta al Mundo por Etapas. Llevábamos un par de semanas de ruta muy dura y supuestamente ya habíamos pasado lo peor. Tan solo distaban 250 km de pista hasta llegar al final de la isla por su parte sur. Sin embargo un viaje en moto siempre puede torcerse, especialmente por zonas tan salvajes como el sur de Madagascar. Aquí no existe asfalto, se recorren kilómetros sin cobertura de teléfono, sin gasolineras o sin bancos. En esta época, además, las lluvias hacen auténticos estragos en las pistas. Al que le guste la aventura motera, pero de verdad, este es un buen destino.

Cinco días después de dejar Ampanihy conseguimos tocar sur, aunque a un precio más alto de lo previsto. La ruta se cobró lo que en casi seis años de vuelta al mundo no había reclamado. Primero fue una pequeña fisura en el cárter, producto de una pista imposible, barro seco compactado dentro del cubre cárter y una suspensión delantera que después de casi 60.000 kilómetros por rutas africanas, pide a gritos ser renovada. Después fue el embrague. Llevo 20 años conduciendo moto a diario y nunca había roto un embrague. El lugar en el que sucedió es uno de los peores escenarios que imaginaría para romperlo. A 130 km por pista complicada de la primera ciudad (pequeña) y en una pendiente muy pronunciada. Era imposible sacar la moto por mis propios medios. Como siempre, lo mejor de uno mismo y de las personas que te rodean aparece en estos casos. Finalmente conseguimos llegar hasta Fort Dauphin en pick-up, primera ciudad algo mayor donde poder encontrar o recibir repuestos.

Fort Dauphin es una pequeña península al sureste de Madagascar, rodeada por una cordillera de verde explosivo y varias playas, cada una diferente y con personalidad propia. Es el comienzo de la selva y el final del desierto, uno de esos saltos de paisaje que te regala Madagascar, tan bruscos, que cuesta asimilarlos.

Aquí me encuentro de parada técnica. Al llegar a Fort Dauphin comprobé que no había recambio en toda la isla. O recibía uno nuevo o intentaba arreglarlo mediante alguna chapuza. Eso me llevó a poner una alarma en las redes sociales para ver de qué manera solucionarlo. Una vez más la red me demostró que la familia motera y viajera somos algo especial, mucho más allá de Facebook, Twitter o Youtube. De todo eso hablé largo y tendido en “el barrio 2.0”, un post que leyó mucha gente y que una vez más me recordó que merece la compartir un viaje, por muchas horas de trabajo que lleve.

Finalmente, Rolen Motor se adelantó y generosamente me ofreció un embrague nuevo. Paralelamente resultó que mi seguro de RACE cubre envíos de recambios en caso de avería, esté donde esté. Sin duda era la mejor opción. El único coste importante era el tiempo, que por otro lado resultó que necesitaba porque además del mucho trabajo acumulado, llegué con una bacteria que se había instalado en mi cuerpo por el camino y necesitaba unos días para ser aniquilada.

Y aquí estamos, de parada técnica. Veremos en qué parte del mapa estamos en el próximo número de esta News y cómo hemos llegado. Llegar hasta Fort Dauphin ha sido muy duro, pero salir de aquí no será menos.

Gracias por acompañarme.

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